
Su lavanda presenta un follaje amarillo cuando parecía estar en plena forma hace unas semanas. Este amarillamiento casi siempre indica un desequilibrio entre el suelo, el agua y la luz solar. Antes de tratar de manera ciega, es mejor identificar la causa precisa para actuar en el lugar correcto.
El suelo demasiado húmedo, el principal responsable del amarillamiento de la lavanda
La lavanda (Lavandula angustifolia y sus variedades) es una planta mediterránea acostumbrada a suelos secos, pedregosos y bien drenados. Cuando sus raíces están sumergidas en un exceso de agua, carecen de oxígeno y comienzan a pudrirse. El follaje reacciona amarilleando, a veces en solo unos días.
¿Ya ha notado que el amarillamiento aparece a menudo después de un largo período de lluvia primaveral? Este es exactamente el mecanismo. Un suelo arcilloso o compacto retiene el agua como una esponja, y la lavanda lo tolera muy mal.
Si cultiva su lavanda en maceta, verifique que el agua no se estanque en el plato. Un sustrato estándar de jardinería suele ser demasiado rico y retentivo para esta planta. Mézclelo con arena gruesa o grava para mejorar el drenaje. En tierra, una aportación de grava en el fondo del agujero de plantación durante la instalación evita muchos problemas posteriormente.
Para entender qué hacer si la lavanda se amarillea, primero hay que examinar el estado de las raíces. Desentierre delicadamente la planta: raíces negras y blandas indican una pudrición ya establecida. En este caso, hacer esquejes de los tallos aún sanos es la mejor manera de salvar la planta.

Riego de la lavanda en maceta y en tierra: los errores frecuentes
El reflejo de regar regularmente su lavanda como un geranio provoca más daños que la sequía. Una lavanda instalada desde hace más de un año en tierra no necesita ningún riego en condiciones normales, excepto en caso de ola de calor prolongada.
La situación es diferente para los jóvenes plantones. El primer año después de la plantación, la lavanda necesita riegos regulares para desarrollar su sistema radicular. Primaveras cada vez más secas y ventosas, relacionadas con el cambio climático, secan rápidamente el suelo en la superficie. Una lavanda juvenil no regada en primavera se amarillea y se marchita en unas pocas semanas.
Otro truco a conocer: las restricciones de riego relacionadas con los decretos de sequía. Según su departamento, el riego de jardines puede estar prohibido o limitado a ciertas horas en verano. Estas restricciones a veces llegan en el momento en que las jóvenes lavandas necesitarían un aporte de agua.
Cómo adaptar el riego según la edad de la planta
- Lavanda plantada desde hace menos de un año: riegue una o dos veces por semana si el suelo está seco en la superficie, preferiblemente por la mañana para limitar la evaporación
- Lavanda instalada desde hace dos años o más en tierra: déjela tranquila, a menos que las hojas inferiores comiencen a secarse en pleno verano
- Lavanda en maceta: espere a que el sustrato esté seco en los dos primeros centímetros antes de regar, y siempre vacíe el plato después
Enfermedades fúngicas y parásitos: cuando el amarillamiento proviene de otro lugar
Un suelo húmedo también favorece la aparición de hongos. La fumagina, reconocible por sus depósitos negros en las hojas, se desarrolla cuando la humedad ambiental permanece alta. La roya de la lavanda forma pequeñas manchas rojizas en el follaje y seca progresivamente las ramas.
Estas enfermedades fúngicas no son la causa principal del amarillamiento, sino una consecuencia del mismo problema: demasiada humedad. Corregir el drenaje a menudo es suficiente para frenar su progresión.
En cuanto a los parásitos, las cicadelas son las más temibles. Estos pequeños insectos se alimentan de la savia y transmiten un fitoplasma que provoca un rápido deterioro de la planta. Las hojas se amarillean, los tallos se secan y la planta muere en unos meses. Si varias plantas de lavanda se amarillean simultáneamente y las raíces parecen sanas, las cicadelas son una pista seria.

Poda de la lavanda: el gesto olvidado que provoca el amarillamiento
¿Poda su lavanda cada año? Si la respuesta es no, el amarillamiento en la parte inferior de la planta puede explicarse por un simple envejecimiento de la madera.
La lavanda produce cada año nuevos brotes verdes sobre la madera del año anterior. Sin poda anual, la base se lignifica y las hojas inferiores se amarillean y luego caen. La planta toma entonces una forma desgarbada, con madera desnuda coronada por algunos mechones verdes.
Cuándo y cómo podar para evitar el amarillamiento
La poda se realiza justo después de la floración, generalmente entre julio y septiembre según las regiones. Acorte los tallos florales y una parte del follaje verde, pero nunca corte en la madera vieja marrón. La lavanda no rebrotará sobre madera antigua, a diferencia del romero o la salvia.
Una poda en junio, antes de la plena floración, puede incluso estimular una segunda ola de flores y prolongar la temporada unas semanas. Este gesto mantiene la planta compacta y evita que la base se despoje.
- Pode en forma de bola conservando algunos centímetros de follaje verde bajo el corte
- Elimine los tallos muertos o secos en la base para favorecer la circulación del aire
- Renueve las plantas cada cinco a ocho años, ya que la lavanda envejece y se vuelve menos productiva con el tiempo
El amarillamiento de una lavanda rara vez oculta un problema grave. En la gran mayoría de los casos, un suelo mejor drenado, un riego ajustado a la edad de la planta y una poda regular son suficientes para recuperar un follaje sano. Si la planta está demasiado afectada, los esquejes tomados de las partes verdes se recuperan fácilmente en un sustrato ligero, y usted comenzará con una planta vigorosa en la siguiente temporada.